Los aceites de motor están compuestos por bases minerales y/o sintéticas y por aditivos de calidad. Tanto las bases como los aditivos se seleccionan en función de los requerimientos que se quieren cumplir, generalmente, especificaciones de fabricantes de vehículos u otras normas internacionales (ACEA, API o ILSAC). Tener las homologaciones formales de los fabricantes de vehículos es todo un sello de calidad.